Lo imagine todo.
Despertar y recordar el sabor de viejos amores. No te extraño, simplemente es la perversa naturaleza humana de siempre querer lo que no se puede tener.
Despertar e intentar descubrir los misterios del corazón, cada sentimiento, cada palabra.
Despertar y apostar por la supuesta felicidad, que tomará el camino correcto. No como el que compartimos.
Despertar molesto, porque siempre dejaste un pie fuera de la alberca. Porque en mas de una ocasión tus palabras no fueron sinceras, siempre apuntaste a la yugular.
Despertar y no creerte, porque todavía apuntas a ella. Aun te disfrazas de victima. Aunque digas que no.
Despertar impertinente, porque no era a mi quien querías, era la idea de alguien como yo.
Despertar y querer preguntarte si acaso no sabias que el amor puede llegar a desaparecer en un instante.
Despertar y suponer que sabes como se le llama a las personas que tropiezan mas de dos veces sobre la misma piedra.
Despertar y darse cuenta que nadie vive sin amor.
Despertar y tener claro que lo imagine todo. En el fondo lo siempre lo supe.
Despertar e imaginar que cuando el cielo se puso de acuerdo en crearme se les olvido apagar el modo de autodestrucción.
Despertar, vivir… y aprender.